La pregunta
del millón cuando no tenemos idea de qué cocinar y para rematar de tanto
pensarlo terminanos decidiendo por la comida rápida o si bien nos va el
recalentado del día anterior (ojalá sea una comida balanceada para que el
cuerpo lo agradezca).
¿Te suena
familiar este escenario?
Pues a mí me
ha pasado varias veces amigos. Digo “me ha pasado” porque cuando me descuido y no planeo mi menú semanal regreso a la pregunta del millón. Ahora entiendo a mi mamá cuando amorosamente
me preguntaba ¿Qué quieres comer? Era un ¡auxilio, dame ideas! Todo queda claro
cuando hoy en día me toca cocinar y resolver lo que comeré.
Te contaba que
de tanto preguntarme también me cansé porque mi menú no era muy variado. Fue
así como mi aburrición me llevó a plantearme otra pregunta y mi perspectiva de cocinar
cambió. La interrogación se transformó a: ¿qué
quiero comer? Y como no faltaba la
respuesta: pastel de chocolate con helado de vainilla o taquitos dorados de
puré de papa con salsa. Después vino a mi mente otra pregunta ¿Es bueno para mi
cuerpo comer eso? Y por supuesto me dije que no podía esperar tener la energía
que necesitaba para realizar mis actividades si solo me alimentaba de “chucherías”.
Y así fue como
llegué a la etapa de lluvia de ideas.
Ya motivada
por contestar ¿qué quiero comer? Comencé a anotar los nombres de la comida que
quería: salmón a la plancha, sopa de lentejas, huevo revuelto con champiñones ...
La lista de platillos fue creciendo porque estaba emocionaba por anotar lo que yo quería, la comida
que tenía rato que no probaba.
Después de
tener mi lista la dividí en un menú semanal y clasifiqué mis platillos en el desayuno, la comida y la cena e incluí la categoría de “snack”. ¿y quedó listo mi menú? Pues no,
porque aún tenía espacios en blanco. Mi desconocimiento de un menú saludable me
impedía identificar que alimentos podía incorporar para equilibrar mi
alimentación.
Entonces llegó
la siguiente etapa: informarme.
Empecé a
buscar sobre las porciones ideales y los alimentos recomendados en el menú y
descubrí dos recursos para lograr una alimentación balanceada:

El plato para comer saludable: una guía
para planear comidas saludables y balanceadas, creado por expertos en nutrición
de la Escuela de Salud Pública de Harvard y los editores en Publicaciones de
Salud de Harvard.
Esta información me ayudó a incluir en mi menú nuevos alimentos y a cambiar la
frecuencia de los que había anotado.
¿Y ahora qué? Surgió
una nueva interrogante. Pues el siguiente paso sería buscar los ingredientes en
la alacena y el refrigerador… y eso fue lo que hice. Descubrí que no tenía ni
pescado, ni lechuga en el refrigerador y que me faltaban varios condimentos en
la alacena. Por su puesto, si mi rutina era desayunar quesadillas y para la
comida hacer caldo de pollo con verduras.
Así fue como
llegue a la siguiente etapa: la lista de compras.
Ya que tenía
armado mi menú, al lado de él, comencé a anotar los ingredientes que necesitaba
comprar. Varios ingredientes incluso podría usarlos en otros platillos y debido a su
naturaleza me durarían varios días (arroz, avena, hojas de laurel, manzanas,
etc). Una lista de compras bien organizada también ayuda a ahorrar dinero.
Amigos en este
proceso de idear qué quería comer no
solo logré organizar mis comidas en un menú semanal, también hice una lista de
compras. Una lista que me apoyaría a lograr mi nueva meta: comer variado y saludable.
En resumen esta experiencia de planificación del menú semanal me ayudó a
escucharme y a poner atención en mis necesidades alimenticias. Hay días que no
sigo al pie de la letra mi menú semanal, debido a alguna salida a comer. Sin
embargo el saber que los otros días de la semana mis comidas están balanceadas,
me libera del remordimiento de culpa por no comer equilibrado en ese día. Sin planteármelo la organización del menú también me ayuda a liberarme del estrés.
Espero que mi experiencia te anime para
decidirte a realizar tu menú semanal. O quizás tú ya lo tienes, compárteme tu opinión.
Me gustará saber de ti. Te mando un cálido abrazo hasta donde te encuentras y
te saludo de corazón de a corazón.
NOTA: Si tienes una agenda de anillas tamaño
personal te comparto mi insert en versión español/inglés en archivo PDF:
NOTA: Los inserts o recambios que comparto para la agenda son para uso personal y se prohíbe su venta o distribución con fines de lucro.

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